No me lo vas a creer, pero si tienes 30 años o más… ¡el antojo a chocolate te favorece!
Estamos de acuerdo que a partir de los 30 años empezamos a escuchar eso de “hay que cuidar más la alimentación” o, genuinamente, comenzamos a preocuparnos más por lo que comemos y por lo que necesita nuestro cuerpo. Pero, ¿qué significa realmente? ¿dónde deberíamos poner atención?
A partir de los 30, cuidar nuestra alimentación puede tomar un significado diferente. Ya no se trata únicamente de pensar en el peso o en cómo nos vemos, sino también en cómo queremos sentirnos y cuidar nuestra salud a largo plazo. La alimentación juega un papel importante en este proceso y algunos nutrientes comienzan a cobrar especial relevancia.
Y antes de llenar nuestra alacena de distintos suplementos, debemos analizar cuales podemos comenzar o ya estamos ingiriendo de forma natural en nuestra alimentación, como por ejemplo, el magnesio. Nuestro cuerpo lo necesita para la producción de energía, el funcionamiento de los músculos y los nervios, además de contribuir al mantenimiento de los huesos. Y aunque hablar de minerales, como lo es el magnesio, puede sonar un poco aburrido, la buena noticia es que no tenemos que pensar en ellos solo como suplementos: también están presentes de forma natural en muchos alimentos.
Entre esos alimentos encontramos el cacao. Y no, no estoy hablando de una barra de chocolate llena de azúcar, sino de los cacao nibs, estos pequeños trocitos de cacao conservan una buena parte de los nutrientes y compuestos naturales del grano.
Así que, la próxima vez que los encuentres sobre tu bowl de yogurt o smoothie, recuerda que ese pequeño toque crujiente no solo aporta sabor: también suma en el aporte de magnesio a tu alimentación diaria.
Recuerda que cuidar de nosotras después de los 30 no tiene que ser complicado. A veces empieza con algo tan sencillo como elegir mejor los ingredientes que forman parte de nuestro día.