El cacao lavado solo se remoja para quitarle la pulpa y se seca rápidamente; es un proceso barato que produce un sabor plano y a veces astringente. El cacao fermentado, en cambio, reposa durante un periodo de entre 7 y 10 días, comúnmente envuelto en hojas de plátano dentro de cajones de madera. Este meticuloso proceso permite que los azúcares naturales desarrollen notas de sabor complejas (frutales, florales o a nueces) y reduzcan la amargura natural del grano.
Puedes ver la diferencia visual en nuestras fotografías dentro del artículo: Cacao lavado o fermentado: esto es lo que nadie te dice sobre los nibs de cacao.