El sabor de cada lote refleja su origen: el suelo, el clima, la variedad del cacao y hasta lo que crece alrededor de los árboles. Si cerca hay plátano o mango, el grano puede tomar notas más frutales. La fermentación también define el perfil, y algunos productores agregan ingredientes naturales como canela en los tanques de fermentación. Por eso cada microlote puede tener notas frutales, florales o a café, con su propia personalidad.